Bienvenidos

Os ayudaré a encontrar otras texturas de la vida a través de las entradas que ponga aquí. Muchas gracias por vuestra visita.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Comienzo

Bonjour a tous:

Se han preguntado ¿por qué el mundo va como va?, pues yo sí, muchas veces. He tenido muchos pensamientos existencialistas, filosóficos, religiosos; he tenido varios puntos de vista sobre varios asuntos, ya que la vida no es fácil. Estoy gustoso de haber encontrado un sitio que pueda ser mío, donde me pueda expresar y compartir con quién le interese mi forma de pensar o cuestiones que me gustan. Espero hacer de este sitio algo que a la gente le guste, y pueda pasar el tiempo, y disfrutar también del lenguaje, jeje, ya que me gusta leer, pero sobre todo me gusta escribir. Habé aquí entonces un sitio especial para personas con intereses distintos, ya que abordaré varios temas. Espero entren varios, y disfruten el contenido que aquí muestro.
Do you have wondered: why does the world go as it goes?, well, I do, often. I have had many existentialists, philosophical, religious thoughts; I have had several points of view on several matters, since life is not easy. I am pleasant of having found a place that could be mine, where I could express myself and share with whom is interested in my way of thinking or stuff that I like. I hope to do of this place something that people like, and be able to spend their time on, and to enjoy also the language, haha, 'cause I like reading, but especially I like writing. Have here then a special place for persons with different interests, since I will tackle several topics. I hope you enter several, and enjoy the content that here I show.

martes, 13 de octubre de 2009

Rojo Sangre

No tengo un instrumento de escritura
que plasme el carmín fulmíneo,
que dibuje los contornos de una gota,
de una lágrima al fuego como el rojo.

bajo la llama la abraza,
la brasa ardiente con pasión de fuego...
Amargo el color, amarga la gota
No es de silencios, ni de vida,
ni de mi juventud, ni senil,
ni de vientos que en un azur zafir vienen en tropel,
el galope de las nubes, suaves como estelas de mar,
de aquella lengua húmeda que lame el rojo de mi corazón...
de aquél polvo entre tus manos...

Rougeatre...

El aliento en el vidrio,

¿De qué está hecha tu lengua? Sí, ¿tu lengua roja?
No su fuego, ni su azor, ni sus cenizas; ¿sino tu lengua?
aquel mar que se plasma en nuestros cuerpos,
las pieles que aprisionan otras almas;
pero, tu lengua, ¿qué la conforma?,
no las mentiras, ni el capricho ni las sombras,
ni la estrella centelleante en tus pupilas,
ni el habernos amado bajo el drago:
veneno inasible de la entraña abierta;
pero, ¿aquel líquido?, tu lengua, ¿qué la teje?
no la espiral que la consume a poco,
no la inquietante sombra del olvido,
ni el arapo vil con que languideció en otrora,
sino, ¿aquella substancia que destila?,
¿qué es, si no es veneno, si no es elixir,
ni morfina alguna,
ni belladona, ni cicuta, ni la hiel bermeja?
¿Qué es pues lo que aprisiona a tus palabras;
lo que desata la locura de tu mente;
lo que te ata a mí y lo que me lía a ti,
aquello que nos urde, nos anuda o desanuda?
No me lo explico en lo gélido de la llama,
no lo comprendo en el cadalso yermo,
ni en el rojo patíbulo en que me hablas...
a estertor del día:
¿de qué está hecha tu lengua?

Tengo el polvo en mis manos de tu vida,
No tengo lengua, ni substancia ni veneno,
y en mi boca ya sólo hay sangre.
Rojo sangre.

Hernán Sicilia - N (19)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Articulado

Cansado de la obscuridad gritó a la luz!

Unas fauces no consumen todo:
lo que ven, lo que tienen y no poseen,

aquello que aprisionan y mascullan,
lo decible, lo indecible,
todo aquello que es finito.

Las fauces lo devoran todo:
el mundo sordo de un grito que se les escapa:
espacio y vorágine.



Esa caja engranada en goznes,
que gira bestial como una maquinaria fabricada por el hombre;
aquél sistema que engulle lo que camina;
ahora el hombre no se satisface con ser canival:
ha pactado sus instintos en los hyerros.

Hernán Sicilia - N (19)

domingo, 12 de julio de 2009

Hecho de Barro

Inamovible el polvo. Restaba compacto en la figura felina de una fiera. Y dos ojos escrutaban lo pérfido de un instante.
Los ojos del gato tienen un espesor de tierra
y dos líneas sus pupilas: horizontes.

Alguien me ha dicho que cuando sus pupilas son luceros negros, es porque en ellas el terror reside.

Son las imágenes de un espanto,
de un monstruo atroz,
de una osadía,
de un crimen.

No llora nunca, porque su piel absorbe, lo poco o mucho, que de sus ojos sale.
Pero su mente capta el episodio entero,
Se estrella el cuerpo, se desprende un miembro:
la cola dicen, el equilibrio ser.




Y ahora, sólo en el vacío existe,
destazado; olvido
pero el instante resta
como resta el barro
aun este seco...


Hernán Sicilia.

lunes, 29 de junio de 2009

Cristal cortado

Qué hay detrás del vaso, que se rompe, que se corta?

La mano que sostiene? Las huellas que atesoran?
En el cristal se constituye un vacío,
es lo que contiene una ausencia, y un lugar donde de todo hay cabida.
Pero, qué pasa con el interior cuando se rompe?
A dónde va el vacío que se escapa?, cuando se rompe el vaso, o el cristal se quiebra?
Ya no se contiene más ni de sí se muestra. Otra realidad que no es materia, sino lo que de ella suena.





Qué hay de la sed en que nos remonta el vaso?
cuando ya éste está roto y no contiene nada?
Hablo de la sed, de sus adentros, de su estrago y su saciedad.
Hablo del cristal, del vaso, que se quiebra, que se incrusta cuando ya nada le ha quedado.
y es tan vacío, y por vacío lo tiene todo, lo entiende todo y lo comprende en todo.
Cuando el vaso ha quedado en trozos esparcido,
cuando no se pueden pegar ni volverse a conformar,
cuando no reflejan la luz ni la refractan,
todo se ha ido, ha sido terminado,
y nada volverá, y nada es para siempre.


Por qué volver a saber del espacio del vacío, del cristal y del vaso que son la contención de la nada y la nada sin memoria. Por cuánto se pesa el vaso sin contenido pesa tanto, puesto que aunque sea incoloro, inodoro, y así insípido; contiene a la nada y por lo tanto a todo, nos contiene en sí, nos contiene a todos.




El vaso contiene a la nada, la contiene, y por lo tanto a todo, nos contiene en sí, nos contiene a todos.



Hernán Sicilia - N (19)

domingo, 28 de junio de 2009

Del Cáliz, el azar

Cuántas veces no quisieran volar,
las horas que han sido marcadas y ansiadas quizá,
por la indiferencia de un cielo sin sol,
sin luz y sin sombras; en puras tinieblas.


Cuántas horas no quisieron volar,
antes de amar o soñar, o gritar
caer dos segundos y al otro girar
tornárse en un eco que no suene más,
la imagen torcida de un sueño y su mar:
Enjambre...



Cuántas veces no queremos tocar, las horas que vienen, que viven, se van. Tan pronto uno es tiempo no vuela en sí más, se torna y torna y se hace girar, dos veces seguidas, caída abismal. Así y volar y soñar y correr, tanto tiempo sin ser, sin ser tiempo, sin más; quisiere ser tiempo, medido, rapaz; fugarme en la estela del cielo y del mar; aquellas estrellas que trotan per se; aquellas, las olas que buscan su sed. Lanzarme de arriba, del ser, dó todo es otrora y entrama su tez; alforja, congoja, y elixir sin miel. Cuanto tiempo he querido tomarme la hiel, de un tiempo que es tiempo y en sí es su ser. Corría el viento sobre la amapola, la olía, comía, probaba su piel, al cabo decía: "no puede beber, más vino, más dulce, más néctar que Ayer". Así yo posaba mi vuelo en azar, girando, tornando, y volviendo a girar; tres veces seguidas y no volveré. Tanto tiempo perdido tras nubes de or'zuz. Cuántas veces así fuimos, sólo uno sin más. Medir lo despacio que corre la prez, soplar a la vela que ostenta su luz. Ser uno, ser muchos y así fenecer, en mundos sin mundos, sin sombras ni luz.


Cuanto tiempo perdido tras cuatro paredes, bajo un techo fallido, roido. . .

Cuántas veces decirte que no te amo más, que mis pocas congojas se deben a ti, si cielo encendido, sí nube de azar, destino atroz que me eleva en vapor, no dudes que siento en lo hondo del ser, una eterna locura de ira y de ser. Dónde, dónde, caíste, feroz ave fénix.


Cuando conocemos algo detrás de una ventana, de un cristal que no se puede quebrar, de pronto se escuchan las voces que componen la materia. Por qué no comprendo aquello que viene, que es inerme y eterno, que no perece y aparece muchas veces más. Cuando tocamos todo aquello por dó pasa la luz, todo aquello que siendo ciegos dejan ver, cálida esperanza de un sueño que no es. Tras esa ventana, tras ese cristal, se esconde la trampa de un destino fatal. Azar, salobre, sin agua y sin sal; azufre, no infienro, ni eterno fulgor. Recuerdo el baladro, recuero el cristal, incrustado el primero y estallado el que sigue; tras el episodio fatal.



Hernan Sicilia - N (19)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Divisaba la sombra

En mis ojos divisaba la sombra de mi destino. La manta del iris se veía manchada por el carmín de la sangre. Se escurre la substancia. Y no parpadean, se tragan un orgullo.
En mis ojos divisaba la blanquecina estela que seguía a la ola en la arena. Tropezaban los pies con la marea, y caían las hojas inexistentes del silencio.
En mis ojos divisaba aquel espejo: agua seca. El lago que mil soles consumió hoy vuela a otro confín.
En mis ojos divisaba la rabia desmedida, de la nube, de su llanto, de un labrado tormento que no se mostró al mundo. Hoy soñara con el mañana y mañana soñare con el hoy, ayer es ayer y nada más. Polvo yerto en la piedra, es la misma piedra que se desprende, no podemos decir que es el alma de la piedra ni sus ojos ni su muerte, es sólo polvo, polvo, polvo y nada más.
En mis ojos divisaba la espuma chirriante de un ayer que se devolvía al éter. Callado estatuto de mi condena, lisiado ardor de una pasión que tuvo que evitarse. Amor de entrañas, amor de otros años, caduca ilusión que vino agonizante. Antagonía, Agone, Agone, reposa Harmonía, ilusión de mis sentidos: secos leños, tosco humo, lápida inhábil, abierto averno.
En mis ojos divisaba el sol y las estrellas, y quimeras y sirenas y estupor de otras condenas. El inocuo trote de caballos, de centauros, de unicornios desmedidos. Tropel de oprobio, tropel falaz.
En mis ojos divisaba la eterna oración y mis plegarias; veía entero un universo infinito y finito e infinito y finito y terminaba. Como aleación, tóxico Mercurio, Venus tu ama y a ti te desagrada. Vago espectro, no del vitral transparente, sino plomo, lava, yermo, tosco y leso. Beso, ceso, terso, fenece el aroma, fenece la aurora, se ahervora el trigo, centeno y cebada. Somos de pan, no de polvo ni de piedra. Hechos de harina, no de polvo, no de piedra.
En mis ojos divisaba calisa la piedra, más lisa y entera, petril y escalera. Tras ti el sol se esconde, montaña. Madera y su hueco y recoge en sus adentros la materia del vacío. Acompasa estas flores que fenecen, que perecen. Recoge del loto la sabia nostalgia de la ignorancia. Ignora la empresa que ahora os congoja, ignora tu mente, tus pasos, tu aroma. Perfume y elixir que extasian al fénix. Quisieras morirte, no irte ni huir.
En mis ojos divisaba marea y la brea que enreda sutil, sus polvos en arcos, estruendo y crujir; paja, marea, heno y licor.
En mis ojos divisaba aquel fuego que fue, aquel hielo que era lo que hoy ya no es.
Hernán Sicilia